
Sobre Mí
Una historia con la que cualquier músico puede identificarse
Como clarinetista de una prestigiosa Orquesta Sinfónica, he experimentado la intensidad de los escenarios más exigentes del mundo. Cada presentación me enseñó una verdad fundamental: el éxito musical no depende únicamente del dominio técnico, sino de la armonía perfecta entre cuerpo y mente.
Durante muchos años, mi relación con el escenario como clarinetista fue una batalla silenciosa. No era falta de talento ni de preparación; era algo más profundo.
A los 14 años participé en un concurso en el que no me fue bien. Algunas personas se rieron, y aunque parezca un detalle menor, aquello dejó una huella enorme en mí. Desde entonces, cada presentación se convirtió en un desafío emocional. Sentía cómo el cuerpo se tensaba, la respiración se acortaba y la mente se llenaba de miedo.
No dejé de tocar, pero sí dejé de disfrutarlo.
Empecé a evitar presentaciones siempre que podía, aunque como miembro de una orquesta no tenía opción: debía enfrentarme al público una y otra vez. Lo hacía, pero dentro de mí el miedo seguía allí.
Recuerdo las palabras de un profesor que me dijo con frialdad: “Si le tienes miedo a tocar en público, dedícate a otra cosa.”
Esa frase me acompañó durante años. Me hizo dudar de mí mismo y pensar que tal vez algo estaba mal conmigo.
Veía a otros músicos tocar con libertad, con presencia, con esa confianza que parecía fluirles naturalmente, mientras yo practicaba incansablemente sin entender por qué no podía sentir lo mismo.
El miedo escénico no es debilidad; se puede transformar.
Un día asistí a una conferencia de una psicóloga alemana experta en miedo escénico. Aquella charla —que luego volví a ver una y otra vez— me hizo comprender que lo que sentía no era debilidad, sino una reacción humana y común entre los intérpretes. Por primera vez vi que era posible transformar el miedo.
Empecé por trabajar mi mentalidad.
Incorporé ejercicios de respiración, técnicas de concentración y algo fundamental: la práctica deliberada.
Descubrí que había información valiosa para superar el miedo, aunque casi toda estaba en otros idiomas y pensada para deportistas o actores, no para músicos… y mucho menos para clarinetistas.
Estudié cómo el cuerpo y la mente reaccionan ante la presión, adaptando técnicas de nutrición, concentración y cuidado físico al contexto musical. Así nacieron El Clarinetista Saludable y Vive un escenario sin miedo: un método práctico basado en experiencia real.
REVIEWS
He desarrollado mis libros y recursos gratuitos para que cualquier músico pueda disfrutar del escenario, incluso con miedo presente.





























